27/8/07

Miguel Labordeta

Hoy raspaba las calles con mis talones. Urdiendo clandestino conjuras contra la naturaleza de las oficinas, cuando a mis sesos, atardeciendo, han venido los cuchillos violentos de un aragonés que es Dios entre los dioses:



Puesto que el joven azul
de la montaña ha muerto,
es preciso partir.

Antes de ser golosamente asesinados
los crepúsculos de la gran ciudad,
antes de que las muchedumbres tristes de los metros
invadan el templo del sol,
definitivamente seducidas por las noches de los trenes,
es preciso marchar
desnudos y ásperos, inigualables.

Y al partir,
preguntar por nosotros,
indagar por nosotros,
auscultar por nosotros,
por nosotros mismos recordar
que tal vez existió,
que una dulce soledad nos responda en grave despedida.


*Caricatura de José Luis Cano

2 comentarios:

Cristian Biel dijo...

El autentico Dios de la poesía, de hecho, es el único que verdaderamente me interesa como para releer toda su obra, una y otra vez.

V.Recua dijo...

Afortunado al cursar mis estudios con sus Hermanos Donato y Manuel

en el ahora tristemente desaparecido Sto Tomas de Aquino-

El poeta maldito y casi olvidado- dejo su herencia-
gracias por la mención